lunes, 9 de abril de 2012

1,1.

              1Pablo, Silvano y Timoteo, a los que en Tesalónica forman la Iglesia de Dios Padre y del Señor Jesús Mesías: Os deseamos gracia y paz.

EXPLICACIÓN.

1.               Remitentes y destinatarios; redacción muy concisa, omitiendo todo título. Sólo las dos cartas a los tesalonicenses mencionan tres autores. Silvano o Silas estuvo con Pablo en Tesalónica y colaboró con él en la fundación de la comunidad (Hch 17,4). Timoteo, cf. 3,1. Saludo inicial: gracia y paz, sin explicitar su origen (cf. Rom 1,7; 1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2; Ef 1,2; Flp 1,2; Col 1,2).

DIVISIÓN.

           1 Tes no es un escrito sistemático, sino una verdadera carta.
           Pueden, sin embargo, distinguirse en ella dos partes principales:

         Dirección y saludos (1,1).
       I. Gracias a Dios por lo pasado (1,2-3,13).
      II. Instrucciones y aclaraciones (4,1-5,22).
        Despedida (5,23-28).

CONTENIDO.

                    Además de las noticias animadoras que traía, Timoteo informó a Pablo, de palabra o con una carta de los tesalonicenses, de ciertas aclaraciones que aquéllos deseaban, además de señalarle, sin duda, algunas deficiencias en la vida de aquella comunidad (3,10). Entre éstas debía de estar alguna libertad de costumbres (4,2-8) y probablemente cierta excitación por la creencia de la vuelta inminente del Señor (4,11-12; 5,14), con alguna impaciencia frente a los que tomaban la dirección en aquellas circunstancias difíciles (5,12-13) (no parece que Pablo hubiese establecido cargos directivos en la comunidad) y poco caso de los que, inspirados por el Espíritu (profetas), señalaban líneas de acción o corregían defectos (5,19-22).

                 Las aclaraciones que pedían los tesalonicenses se referían en particular a la suerte de los difuntos (quizá algunos habían muerto después de hacerse cristianos), temiendo que se viesen privados de participar en la venida de Cristo (4,13-18). Otra duda concernía el momento de esa venida (5,1-11); Pablo confiesa su ignorancia (5,2), afirmando que el día del Señor llegará inesperadamente, cuando menos se piense (5,3). Consecuencia de ello es la vigilancia continua, sin preocupaciones (5,4-11).

                 Es notable el retrato de Pablo que emerge de la carta. Insiste en la calidad de su trato y en su honradez personal, sin duda por las acusaciones que los judíos de Tesalónica levantaban contra él después de su precipitada marcha (no se olvide que muchos de los cristianos eran antiguos prosélitos judíos). Lo acusaban probablemente de insinceridad (2,3-4), de miras interesadas (2,5-6), de aprovecharse de la comunidad (2,7-9). Pablo les recuerda la impresión que tuvieron de él (2,10-12) y el trato personal que les dedicó (2,10-12).

                La carta suele considerarse auténtica y estar escrita en Corinto hacia el año 50/51. No faltan, sin embargo, argumentos para dudar de su autenticidad. En primer lugar, la feroz invectiva contra los judíos, impropia de Pablo (2,14-16) y, en particular, la afirmación de que "el castigo/la ira los ha alcanzado de lleno" (2,16), que difícilmente podría aplicarse a ningún acontecimiento anterior a la destrucción de Jerusalén y del templo (año 70). La enorme insistencia en "la venida del Señor" (1,10; 2,19; 3,13; 4,13-5,11; 5,23) y la ausencia de todo otro desarrollo teológico, a diferencia de las cartas ciertamente auténticas de Pablo, puede resultar artificial; parecería que esa venida hubiese sido el único tema tratado por Pablo y sus compañeros en la catequesis de los tesalonicenses y el único que suscitaba dudas, además de conductas extravagantes (4,11s; 5,14). El que Pablo espere estar vivo en el momento de la venida (4,15-17) puede ser un toque del autor, inspirado en 1 Cor 15,51s, precisamente para simular la autenticidad.              

INTRODUCCIÓN. OCASIÓN DE LA CARTA.

                   Tesalónica (hoy Salónica) era la capital de la provincia romana de Macedonia, situada en la Vía Egnacia, que, yendo de  Durazzo a Bizancio, unía a Roma con el Oriente. En tiempo de Pablo existía allí una colonia judía importante, con sinagoga propia (Hch 17,1) a la que asistían muchos prosélitos paganos, entre ellos un grupo femenino influyente (Hch 17,4).

                      Pablo llega a Tesalónica (año 49-50) en compañía de Silvano (Silas en Hch) y Timoteo (1,1), procedente de Filipos, donde él y Silas habían estado en la cárcel (Hch 16,11-17,1; 1 Tes 2,2). Los tesalonicenses, probablemente paganos simpatizantes del judaísmo, le dispensaron una magnífica acogida (1,6-7). La estancia de Pablo en Tesalónica debió de ser bastante larga, dada la intimidad que muestra con los tesalonicenses (2,7-12) y los frutos de su visita (1,7-8).

                     Sin embargo, parte de la colonia judía, celosa del éxito de Pablo entre los prosélitos paganos, organizó un tumulto en la ciudad (Hch 17,5-9; 1 Tes 2,14-16). Pablo pudo escapar a  Berea (Hch 17,10), de donde, tras nuevas contradicciones, marchó a Atenas, encargando que se reunieran con él Silas y Timoteo (Hch 17,15). Es probable que se quedase Silas en Berea, pues sólo Timoteo acompañó a Pablo en Atenas (3,1-2). De todos modos, Pablo, muy inquieto por no saber en qué había parado la persecución de los judíos en Tesalónica, manda a Timoteo para tener noticias (3,5).

                    Pablo había dejado Atenas y estaba ya en Corinto cuando Timoteo y Silas vuelven de Macedonia (Hch 18,5). La vuelta de Timoteo tranquiliza a Pablo, y la carta, escrita inmediatamente después, expresa su satisfacción (3,7-9).                   

sábado, 7 de abril de 2012

SIGNIFICADO DE PABLO.

El "Corpus Paulinum" comprende catorce escritos, de los que siete se consideran auténticos de Pablo: Rom, 1 y 2 Cor, Gál, Flp, 1 Tes, Flm; la autenticidad de los otros se discute (cf. las respectivas introducciones).

No hay que buscar en los escritos paulinos una exposición sistemática ni un compendio del mensaje de Jesús. Son escritos ocasionales que tratan de cuestiones particulares o explican ciertos puntos controvertidos. Gál y Rom, por ejemplo, se centran en la cuestión de la Ley, caducada con el Mesías; 1 Cor trata de problemas de la comunidad; Col refuta las doctrinas que amenazaban a aquella iglesia; Flp, por su parte, comunica noticias y expresa agradecimiento.

No falta, sin embargo, en ninguna carta la aplicación del evangelio a aspectos de la vida concreta, según los problemas que presentaba su difusión en los diversos ambientes.

La doctrina de Pablo, que no es invento humano (Gál 1,11), supone la vida y enseñanza de Jesús, pero se centra en su obra redentora, cruz y resurrección, y en el Señor presente en la comunidad. Su importancia reside, sobre todo, en la transposición del mensaje evangélico a nuevas categorías culturales, judías y helenísticas. La diversidad y riqueza de datos y formulaciones que contienen las cartas son imposibles de resumir. Sölo puede decirse que su encuentro con Jesús Mesías marcó a Pablo de por vida y que la revelación recibida sobre la abolición del antiguo camino de la Ley lo hizo el doctor de la gratuidad de la salvación y de la libertad cristiana.

Lc expone en los Hechos la evolución de Pablo desde su conversión hasta Roma.

VIDA DE PABLO.

Saulo o Saúl, conocido más tarde por Pablo, era natural de Tarso, ciudad de Cilicia en la costa sur de Asia menor (Hch 22,3). Joven aún (entre 25 y 40 años) cuando la muerte de Esteban (año 33 o 36, Hch 7,58), "viejo" en Flm 9, muerte hacia el 67, debió nacer en los primeros años del siglo.

Su familia era hebrea (Flp 3,5), de la tribu de Benjamín (Rom 11,1). Tenía una hermana y un sobrino (Hch 23,16). Por ser nacido en Tarso, ciudad libre, era ciudadano romano (Hch 22,25-29; 16-37; 23,27), conocía bien el griego y su uso del método de la diatriba indica que tuvo alguna formación helenística (cf. Introd. a Rom,3).

Era fariseo (Hch 23,6; 26,5; Gál 1,14; Flp 3,6), en Jerusalén fue alumno de Gamaliel, rabino famoso (Hch 22,3; cf. 5,34) y hablaba arameo (Hch 21,40; 26,14). Dada la misión que se le confió contra los cristianos de Damasco, debía ser hombre importante; ciertamente tenía delante de sí una brillante carrera.

En el camino de Damasco tuvo un encuentro con Jesús resucitado, que cambió su vida; de perseguidor se convierte en apóstol, su campo de misión serán los paganos (Gál 1,13-17; Hch 9,3-19; 22,6-16; 26,12-18).

Bautizado en Damasco (Hch 9,1), se marcha a Arabia (Gál, 1,17, probablemente el reino de Aretas IV en Transjordania), sin duda para su primera misión. Al volver de Arabia pasa tres años en Damasco (Gál 1,18; Hch 9,23) predicando en las sinagogas. Lo persiguen los judíos, apoyados por el gobernador de Aretas (2 Cor 11,32) y huye a Jerusalén, donde visita a Pedro (Gál 1,18; Hch 9,26) hacia el año 40; Bernabé disipa las sospechas contra él (Hch 9,27). Una visión del Señor en el templo lo confirma en su misión (Hch 22,17) y una conjura de judíos helenistas lo obliga a volver a Tarso (Hch 9,29-30; Gál 1,21; años 40-44). Bernabé va a buscarlo y se lo lleva a Antioquía, donde pasa un año (Hch 11,25-26).

Con una delegación de Antioquía sube a Jerusalén para llevar un subsidio (Hch 11,28-30; 12,25), aunque es posible que esta visita sea la misma que la de la asamblea, separada literariamente por Lucas (cf. Gál 2,1). Pablo, junto con Bernabé, es designado por el Espíritu para lanzar la misión de la comunidad de Antioquía (Hch 13,3). En la primera fase (años 46-49); los acompaña Juan Marcos, primo de Bernabé (Col 3,10). Zarpan de Seleucia puerto de Antioquía, y van a Chipre; en Pafos se convierte el procónsul Sergio y Saulo cambia su nombre po Pablo (Hch 13,7-12). Navegan hasta Perge de Panfilia y Juan Marcos los abandona para volverse a Jerusalén (Hch 13,13). Los dos misioneros recorren las ciudades del sur de Galacia (Hch 13,14-14,26). Ante la resistencia de los judíos, Pablo se dedica a los paganos (Hch 13,46-48).

El éxito de la misión suscitaba un problema: ¿había que obligar a los paganos a circuncidarse y observar la Ley de Moisés? Algunos del partido intransigente así lo sostenían (Hch 15,1), y se decide ir a Jerusalén (Pablo, Bernabé, Tito, cf. Gál 2,1.3) a plantear la cuestión de los Apóstoles (Hch 15,2). Triunfó la posición de Pablo (Gál 2,6), sostenida también por Pedro: la Ley no es necesria (Hch 15,7-11).

No obstante esto, Pablo tiene un incidente con Pedro en Antioquía (Gál 2,11-14), que no señaló tampoco el fin de las controversias sobre la Ley.

En la segunda fase de la misión, Pablo se separa de Bernabé por causa de Juan Marcos y toma por compañero a Silas (=Silvano: Hch 15,36-41). Visitadas las iglesias anteriormente fundadas en Asia Menor (en Listra se le asocia Timoteo, Hch 16,1-3; cf. Introd. a Cartas Pastorales, 1), llega hasta la costa frente a Europa, adonde una visión lo invita a pasar (Hch 16,6-10). Funda en Filipo su primera comunidad europea (cf. Introduc. Flp 1), pero encarcelado por un incidente sin importancia, tiene que marcharse a Tesalónica y, de allí, por la oposición de los judíos a Barea y Atenas (Hch 17,10.15; cf. Intro. a 1 Tes 1), donde fracasó en su intento de acercarse a los intelectuales (Hch 17,22-32).

Bajó a Corinto (cf. Introduc. a 1 Cor 1) y, pasado año y medio, partió para Éfeso con Áquila y Priscila; dejándolos allí, volvió a Antioquía (18,22) a fines del 52.

En la primavera del 54 empieza la tercera fase de la misión, cuyo centro de operaciones fue Éfeso (Hch 18,23-21,17), donde permaneció dos años y medio (54-57; Hch 18,10; 20,31). Desde allí escribe la carta a los Gálatas durante alguna prisión que sufriera. En la primavera del 57 le llegan noticias de Corinto y empieza el conflicto con aquella iglesia, a la que dirige varias cartas y hace al menos una visita (cf. Introd. a 1 y 2 Cor).

Mientras Tito (cf. Introd. a Pastorales 1) estaba en Corinto sucedió el motín de los plateros de Éfeso (Hch 19,23-20,1). Pablo a Macedonia, encuentra a Tito y se entera de la reconciliación de los corintios (2 Cor 2,12-13; 7,5-16). Llegado a Corinto a fines del 57, se detiene tres meses (Hch 20,2-3); escribe la carta a los Romanos, donde expone su plan de visitar Roma e ir a España (Rom 15,22-24; cf. Introd. a Rom 1).

Por encargo de los de Jerusalén había organizado una colecta en beneficio de los pobres de aquella comunidad; las comuidades de Galacia, Macedonia y Grecia (Acaya) contribuyeron a la misma (Rom 15,25-26; 1 Cor 16,1; 2 Cor 8-9). Para evitar una asechanza, toma el camino por tierra hasta Filipos (Pascua del 58), pasa a Asia Menor y se embarca para Jerusalén con varios compañeros. En Mileto se encuentra con los responsables de la Iglesia de Éfeso, convocados allí (Hch 20,16; 21-17); quería llegar a Jerusalén para Pentecostés (Hch 20,16).

Visita a Santiago y a los responsables, hace un voto por consejo suyo, pero se arma un motín en el templo contra él y lo meten en la cárcel , donde pasa dos años bajo el gobernador Félix, que residía en Cesarea (años 58-60; Hch 23,23-33). Con el nuevo procurador, Festo, Pablo, cansado de las insidias de los judíos, apela al tribunal del Emperador (Hch 25,11). Embarca con otros presos y, después de una accidentada navegación y un naufragio en Malta (Hch 28,1), llega a Roma en la primavera del 61 (Hch 28,15) y pasa dos años de arresto domiciliario, pudiendo recibir visitas libremente (ibíd., 17-28). Posiblemente entonces escribe las cartas a Filemón y Filipenses y quizá a Colosenses (cf.Introd a Col).

Si se consideran auténticas las Pastorales, Pablo volvió a Oriente, Clemente de Roma afirma que estuvo en España (cf. Introd. a Pastorales 2,4). Su muerte tuvo lugar, según Eusebio, hacia el año 67 en la persecución de Nerón.